miércoles, 23 de agosto de 2017

Cuando el Jefe dice "No tengo tiempo"

Posiblemente esto es tu diario vivir, las rutinas laborales en ocasiones demuestran que las horas no son suficientes.

Llegas un día a tu oficina, todo está organizado y limpio, sabes de antemano lo que tienes que hacer y por cuestiones empresariales, te llega una solicitud nueva, sin planear y sabes que al ejecutarla tienes que tomar una decisión, pero no tan practica… hablar con tu Jefe.

Tu cabeza comienza a frustrarse inmediatamente, no más con simular la situación sabes el resultado, tomas tus papeles y con algo de risa imprimes el correo electrónico que evidencia que necesitas de la experiencia, experticia y nivel de decisión de tu Jefe; al fondo ya lo escuchas hablar por teléfono, otras personas haciendo fila para hablar con él y tu cabeza solo dice “¿Cuánto tiempo me tomara esto?”, ves a tus compañeros rascarse la cabeza, sonríes solo con ver los gestos de ellos.

Van quince minutos y mientras estabas esperando en la fila ya se coordinó la fiesta del fin de semana y uno que otro chiste se ha contado para mitigar el momento aburrido de espera, llega tu turno y estás viendo a tu Jefe algo preocupado, ni son las nueve de la mañana pero ese ser con alta responsabilidad se ve como si hubiera estado haciendo una cirugía de corazón abierto por diez horas, le comentas lo que dice el correo y tu Jefe te da la solución, sales de la oficina algo cansado pero satisfecho y pensando que de igual forma tienes que cerrar varios pendientes que tienes en el día.

Mientras estas trabajando, llega otro compañero de la oficina y comenta que se metió en un gran problema por tomar una decisión sin consultarla con tu Jefe, ya que este le decía que “No tengo tiempo”, tú lo miras a la cara y le preguntas “¿Cuántas veces lo intentaste?”, tu compañero responde – “Jamás lo intento, nunca tiene tiempo”.

Reflexionemos sobre lo anterior, ¿Cuántas veces te ha pasado? Si tu trabajo requiere de cierto nivel de apoyo de tu Jefe, ten en cuenta de comunicarle lo que vas a hacer, es preferible mantener la calma y no tomas decisiones a la ligera y manteniendo la excusa del tiempo, tanto el tuyo como el de tu Jefe, así que cuida tu espalda y la de tu Jefe.

Y si eres Líder de área, empresa o proceso, cuantas veces nos tenemos que exponer a poner en riesgo nuestros procesos solo porque existen falencias en tener un orden, un plan de trabajo, por más que tengamos responsabilidades y tareas rutinarias que nos exigen el 100% de la jornada laboral, ten en cuenta estos cuatro aspectos:


-        Todos tus trabajadores, quienes apoyan el cumplimiento de tu empresa o proceso a cargo, requerirán de tus habilidades en cualquier momento, así que mantén escucha abierta y activa.

-        Entiende como está generándose el contexto, si poco a poco se te está saliendo de las manos, es porque no hay claridad del desarrollo y crecimiento de tu negocio o proceso, permite una intervención de estudios de cargas laborales.

-        Puedes definir niveles de decisión, no todo puedes controlarlo y permita solo hacer un seguimiento, así que comienza a empoderar a tu equipo.

-        Maneja rutinas de comunicación con tu equipo, puedes en cinco minutos generar espacios dinámicos de resolución de pendientes, piensa que esos cinco minutos lo encontraras al inicio o finalizar la jornada o escalar el nivel de comunicación a alguien que tengas mas cercano.
 


Y por último, el liderazgo que estas ejecutando debe ser responsable, has llegado allí con esfuerzo, seguramente es lo que querías, así que toma el mando y organiza tu mente frente a tus responsabilidades, así evitaras problemas y que los trabajadores dejen de verte como parte del equipo y curiosamente en el rol más importante.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cómo crear hábitos desde una intención clara

Muchas veces en la vida las personas nos proponemos realizar cambios en nuestras vidas sin tener realmente claro el propósito personal que queremos obtener o cómo nos visualizamos al haber realizado esas modificaciones de comportamiento. Muchas veces nos dejamos llevar por lo que otros dicen o por los argumentos que ellos esgrimen con relación a porqué hacer una cosa u otra, siendo que el problema no es escuchar argumentos o sugerencias, el problema es que no nos damos a la tarea de encontrar cual es el valor que tiene para nosotros mismos el realizar ese cambio en nuestras vidas.

El propósito personal, ese valor que encontramos en ese cambio a realizar es fundamental para generar esa determinación que muchas veces nos cuesta y que está directamente ligado con nuestros resultados, la anhelada persistencia.

Muchas veces nosotros nos empujamos a esquemas que no son de nuestro agrado o a situaciones en donde la percepción de los precios a pagar son altamente grandes en comparación al valor atribuido al haber realizado el cambio y en este tipo de situaciones nos damos cuenta el cambio no es generado internamente sino que es presionado por circunstancias haciendo que el mismo no sea sostenible en el mediano ni largo plazo.

De manera que para no caer en los típicos anhelos de año nuevo que no se cumplen es importante identificar varias cosas. La primera de ellas es que sucede en el momento que logre esa meta, cómo me visualizo, cómo me siento, qué es diferente en mí con respecto a mi mismo y frente al mundo. Tenemos que tener claro que lo importante de una meta no es la meta en sí, sino qué hace de nosotros al lograrla, cómo impacta nuestra vida en terminos de satisfacción personal, beneficios para mí y los míos e incluso, porqué no al mundo entero.

El segundo elemento clave es identificar cuáles son los posibles caminos que podríamos tomar, que harían en un comienzo más sencillo o efectivo, según sea nuestro enfoque. En ocasiones necesitamos crear las condiciones para llegar a esa meta y debemos empezar moviendo piedras para después terminar moviendo rocas, o simplemente dejar de creer nuestras propias excusas y lanzarnos por nuestro objetivo. Siendo así  lo fundamental en este camino alinearlo con algo que nos apasione, que nos guste y que amemos hacer, puesto que todo cambio implica esfuerzos y no todos los días vamos a tener un buen ánimo o una buena voluntad para realizar algo que nos saca de nuestra zona cómoda y es por eso que al anclarlo a una pasión hacemos que la meta nos atraiga en vez de nosotros empujarnos hacia ella.

El tercer elemento es estar abierto a ver los resultados para aprender, re-enfocar y reconocer los resultados favorables y no favorables. Dado que la única manera que podemos generar experticia es por medio de la acción, por lo tanto es vital aprender de cada acción emprendida, que nos acerca o aleja del objetivo, así como cosas que nos disfrutamos y otras que no tanto en el camino a ese gran resultado que esperamos. A partir de ser humildes y  al escuchar o a otros,  logramos  interiorizar las experiencias para volver a lanzarnos con más ganas, a fin de cuentas un resultado no nos define pero es un insumo valioso para el día siguiente.

De esa forma encontramos una actitud orientada al éxito, y entonces nuestro deber es perpetuarla en los altos y bajos, en el éxito y en lo que otros llamarían fallo, simplemente sigamos, aprendamos y nutrámonos para seguir adelante.
Día tras día recordemos para qué lo hacemos, seamos inteligentes y permitámonos que la sabiduría nos guíe en cual es nuestro camino para lograrlo, al cabo de un tiempo nos daremos cuenta que aquello que pensábamos tan lejano es algo cotidiano para nosotros ahora.



martes, 1 de agosto de 2017

LO QUE HAY QUE HACER CON EL MIEDO

No cabe la menor duda que el miedo genera un comportamiento diferente con el que actúas normalmente, la frase “El miedo paraliza” es solo una demostración de que existen personas que, frente a cualquier situación, quedan inmersos en sus pensamientos, unos no piensan y están esperando ser presa fácil de su miedo, pero en cambio, otras personas, que frente al miedo actúan, desarrollan su estimulo de supervivencia y es donde quiero llegar.

Posiblemente estés en ese grupo de personas que frente a cualquier adversidad te quedas quieto, quiero comentarte que puedes lograr enfrentar tu miedo con acción, ya que no es recomendable quedarse estático en cualquier situación no deseada. 

Por cuestiones de juicio, responde las siguientes preguntas:

¿Esperas mucho de la gente?

¿Quieres que las cosas salgan perfectas?

¿Quieres tener el control de todo?

¿Visualizas un entorno perfecto?

¿Crees fielmente en que tu futuro está controlado?

Si respondiste a todos los anteriores con un “SI”, estas en una alta probabilidad de que te quedes quieto cuando tienes miedo.

Entonces, como manejar acción durante el miedo, puedes entrenar tu mente, reta a tu instinto, cuando estés de noche en un lugar que no conozcas, ten precaución, pero no tengas miedo, confía en tu valor.

Si te ascienden a un nuevo trabajo y consideras que los demás esperan de ti, toma el camino fácil, pregunta a tus compañeros y a tus jefes que esperan de ti, que resultados inmediatos quieres, que esperan de ti a largo plazo.

Si estas en un momento de tu vida, como el nacimiento de un hijo, se consciente de que es un reto, el miedo a no saber qué vas a hacer, como lo vas a criar, si será feliz (créeme que hasta tus padres también sintieron eso al ver tu primera sonrisa al nacer y confía, estás leyendo esto ¿cierto?).

La importancia de tener miedo es la certeza de que estas fortaleciendo tu confianza, ya que al momento de sentirlo, buscas acciones para enfrentarlo o evitarlo.
Date el permiso de retarte, enfréntalo, genera planes con muchos escenarios para vencerlo, te dejo claro algo, no esperes que alguno de los escenarios se hagan realidad, porque la vida te dará mas elementos para manejar (creo que todos lo llamamos Ley de Murphy) y tan solo queda algo... rediseñarte.  Así que, si el miedo llega, solo sabes que al enfrentarlo te permite generar confianza, solo diviértete pensando escenarios y disfruta del resultado, tienes ese gran poder también: el rediseño.

Recuerda… el resultado de lo que vives desde tu miedo genera en ti habilidades para rediseñarte y generar confianza.

Y ahora, vuelve a hacerte las preguntas de esta entrada.




miércoles, 26 de julio de 2017

LA IMPORTANCIA DE TUS SUEÑOS


Estamos en una época en el cual todos quieren lograr sus sueños… no hay nada malo en eso, ya que la importancia de tener un sueño en la vida te enfoca, te permite generar esfuerzo, generar un plan de trabajo, tener un orden y hablar de ello siempre te alimenta para mantener una energía positiva, el truco esta en tener la fuerza suficiente para mantenerte activo y paciente, no todo es sencillo, hasta ciertos negocios en el cual el dinero puede llegar más rápido tiene sus riesgos y es allí que voy a detenerme en esta lectura.  Por un momento piensa… piensa detalladamente que quieres lograr… detente más, piensa cuando tengas 70 años u 80 años, cierra los ojos por un momento, toma un minuto pensando cómo te quieres ver.

¿Te tomaste el tiempo que dije?, ¿que viste?, ¿una playa, en un apto, dinero, un gran carro? Y si te preguntara… ¿Qué sentiste con esas cosas? Posiblemente dirás que te sentiste feliz.

Perfectamente vas a ser feliz con esas cosas, porque están en tu exterior, pero si te dijera que tienes todas esas cosas, pero estas solo en casa o no tienes tiempo para estar con tus nietos, hijos y que además posiblemente tengas esas cosas gracias a deudas, ¿Cómo te sentirías? Vamos, a esta altura ya estarás pensando que es un escrito de la importancia de la felicidad emocional que la felicidad de tener “cosas”, claramente es eso de lo que hablo, creo fielmente que vas a lograr esas cosas, es sencillo, ten un plan de trabajo, un plan financiero y seguramente lo lograras, pero detente más en ese ser, en ese pedazo de emoción de felicidad que te genera.  Retomemos el tema de lo que viste cuando cerraste los ojos.  ¿Cómo era esa playa, donde estaba? En una playa de tu país, pues si te dijera que yo también he tenido ese mismo sueño y cada vez me veo en una playa más cristalina y luego me imagino en un gran yate y luego me imagino que estoy llegando a una gran casa de playa y paro de soñar y solo pienso de lo que más me gusta de estar en la playa es ese sonido que hace el oleaje y la sensación de arena en el mar y todo lo demás desaparece; vaya… ¡¡¡que simple soy!!!, si, lo soy o reconocí serlo, todas esas imágenes de gran sibarita desaparecen cuando descubro que en verdad lo que quiero es una simple sensación en mi cuerpo y que lo demás fácilmente puede desaparecer.

Es lo que quiero decir, respeto los sueños de los demás y si lo logran, perfectamente tienen mi reconocimiento, pero lo que quiero está más orientado en mi ser, enfoco mi esfuerzo en mi ser y lo alimento de sensaciones primarias, caricias, risas, abrazos, escucha, habla, sabor, textura (como la sensación del mar en la playa… ¿recuerdan?).

He soltado toda imagen “comercialmente estructurada” de mi cabeza y me enfoque de quien soy y a partir de allí me levanto día a día a lograr mis sueños diarios desde el ser, cosas por mejorar siempre tendré, no me excusare por ser humano, es porque creo que todo mejora y mi mejoramiento lo enfoco en mi ser, el tener lo disfruto mucho, pero si no lo tengo también lo disfruto.

Así que amigo, si eres de los que piensa que tus sueños es pasar un fin de semana en una gran mansión, invítame; de seguro disfrutare de tu vino y del sol en la piscina, al igual de si eres de los que me invita un almuerzo cerca de un semáforo, disfrutare de tu compañía, porque mi ser está enfocado lograr sueños también como los tienes tu, solo que uno de mis sueños está el de compartir grandes momentos con mis amigos y que esos momentos sean… únicos.

Luego te comentare de otros sueños que tengo, por ahora, tomate tu tiempo y vuelve a enfocarte en tus sueños.

jueves, 20 de julio de 2017

Los cuatro acuerdos- Capítulo 6: Romper viejos acuerdos

La libertad es de esas preguntas constantes en la vida, tomaremos como libertad cuando la proyectamos hacia espíritu humano: es la libertad de ser quienes realmente somos. Históricamente hemos culpado al sistema en el que estamos, gobierno, a Dios, a nuestros padres, incluso en ocasiones hasta el clima, cuando somos nosotros mismos quienes nos quitamos esa posibilidad al pensar que perdemos la libertad al creer que restringimos nuestras opciones, como es en el caso del matrimonio, pero incluso tras una separación no recuperan la supuesta libertad perdida, porque simplemente es una falsa ilusión de libertad, que nunca se lleva a cabo sin importar las circunstancias. Nosotros mismos elegimos renunciar a la libertad mientras nos quejamos por no tenerla.

Esto ocurre porque tenemos acuerdos, acuerdos de nuestro pasado que marcan una forma de actuar en el mundo, acuerdos muchas veces que no son funcionales en el contexto actual de nuestras vidas. Si vemos a un niño de dos o tres años, o quizá de cuatro, vemos que la mayor parte del tiempo sonríen y se divierten. Exploran el mundo. No les da miedo jugar. Sienten miedo cuando se hacen daño, cuando
tienen hambre y cuando algunas de sus necesidades no se ven satisfechas; pero no les preocupa el pasado, no les importa el futuro y sólo viven en el momento presente. Ahí descubrimos un ser humano libre. Porque hace lo que quiere hacer. El ser humano es completamente salvaje.

Los niños muy pequeños no tienen miedo de expresar lo que sienten. Son tan afectuosos que, si perciben amor, se funden en él. No les da miedo el amor. Esta es la descripción de un ser humano normal. De niños, no le tenemos miedo al futuro ni nos avergonzamos del pasado. Nuestra tendencia natural es disfrutar de la vida, jugar, explorar, ser felices y amar. Recuerda que los momentos más felices de tu vida han sido cuando surge tu yo verdadero, cuando no te importa el pasado y no te preocupas por el futuro. Entonces eres como un niño.

Pero ¿qué le ha pasado al ser humano adulto? ¿Por qué somos tan diferentes? ¿Por qué no somos salvajes? Desde el punto de vista de la Víctima, diremos que nos ocurrió algo triste, y desde el punto de vista del guerrero, diremos que lo que nos sucedió fue normal. Lo que pasa es que el Libro de la Ley, el gran Juez, la Víctima y el sistema de creencias dirigen nuestra vida, y ya no somos libres porque no nos permiten ser quienes realmente somos. Una vez nuestra mente ha sido programada con toda esa basura, dejamos de ser felices.Lo peor de todo es que la mayoría de la gente ni siquiera se da
cuenta de que no es libre. Algo en su interior se lo susurra, pero no lo comprende, y no sabe por qué no es libre. Sin embargo, todavía somos niños, pero hemos perdido nuestra libertad.

No culpes a tus padres ni a ninguna otra persona que te haya maltratado en la vida, incluyéndote a ti mismo. Pero ya es hora de poner fin a ese maltrato. Ya es hora de que te liberes de la tiranía del Juez y de que cambies los fundamentos de tus propios acuerdos. Ya es hora de que te liberes del papel de
Víctima y para eso el primer paso hacia la libertad personal consiste en ser conscientes de que no somos libres. Necesitamos ser conscientes de cuál es el problema para poder resolverlo. No hay ninguna razón para sufrir. Si eres consciente, puedes rebelarte y decir: “ya basta”. Puedes buscar una manera de sanar y transformar tu sueño personal.

Si entras en el sueño y empiezas a poner en tela de juicio tu sistema de creencias, descubrirás que la mayor parte de las creencias que abrieron heridas en tu mente ni siquiera son verdad. Descubrirás que
durante todos estos años has vivido un drama por nada. ¿Por qué? Porque el sistema de creencias que te inculcaron está basado en mentiras.

Tu vida es la manifestación de tu sueño; es un arte. Y puedes cambiar tu vida en cualquier momento si no disfrutas de tu sueño. Los maestros del sueño crean una vida que es una obra maestra; controlan el sueño a través de sus elecciones. Todo tiene sus consecuencias, y un maestro del sueño es consciente de ellas.

Existen tres maestrías que llevan a la gente a convertirse en toltecas. La primera es la Maestría de la Conciencia: ser conscientes de quiénes somos realmente, con todas nuestras posibilidades. La segunda es la Maestría de la Transformación: cómo cambiar, cómo liberarnos de la domesticación. La tercera es la Maestría del Intento: desde el punto de vista tolteca, el Intento es esa parte de la vida que hace que la transformación de la energía sea posible; es el ser viviente que envuelve toda energía, o lo que llamamos “Dios”. Es la vida misma; es el amor incondicional. La Maestría del Intento es, por lo tanto, la Maestría del Amor.

La libertad que buscamos consiste en utilizar nuestra propia mente y nuestro propio cuerpo, en vivir nuestra propia vida en lugar de la vida de nuestro sistema de creencias. Cuando descubrimos que nuestra mente está controlada por el Juez y la Víctima y que nuestro verdadero yo está arrinconado, sólo tenemos dos opciones. Una es continuar viviendo como lo hemos hecho hasta ese momento, rindiéndonos al Juez y la Víctima, seguir viviendo en el sueño del planeta. La otra opción es actuar como cuando éramos niños y nuestros padres intentaban domesticarnos.

Siendo así por elección el guerrero es el que se rebela contra la invasión del parásito. Se rebela y le declara la guerra. Pero eso no quiere decir que siempre se gane; quizá ganemos o quizá perdamos, pero siempre hacemos lo máximo que podemos, y al menos tenemos la oportunidad de recuperar nuestra libertad.

martes, 18 de julio de 2017

Los cuatro acuerdos- Capítulo 5: cuarto acuerdo: Haz siempre lo máximo que puedas

Los tres primeros acuerdos sólo funcionarán si haces lo máximo que puedas. Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que, en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras no será tan bueno.

Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si intentas esforzarte demasiado para hacer más de lo que puedes, gastarás más energía de la necesaria, y al final tu rendimiento no será suficiente. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti, y por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, juicios, culpas y reproches.

Si haces lo máximo que puedas, vivirás con gran intensidad. Serás productivo, y serás bueno contigo mismo porque te entregarás a tu familia, a tu comunidad, a todo. Pero la acción es lo que te hará sentir inmensamente feliz. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas y lo haces porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa.

Cuando haces lo máximo que puedes, no le das al Juez la oportunidad de que dicte sentencia y te considere culpable. Si has hecho lo máximo que podías y el Juez intenta juzgarte basándose en tu Libro de la Ley, tú tienes la respuesta: “Hice lo máximo que podía”. No hay reproches. Esta es la razón por la cual siempre hacemos lo máximo que podemos. No es un acuerdo que sea fácil de mantener, pero te hará realmente libre.

Cuando haces lo máximo que puedes, aprendes a aceptarte a ti mismo, pero tienes que ser consciente y aprender de tus errores. Eso significa practicar, comprobar los resultados con honestidad y continuar practicando. Así se expande la conciencia. Dios es vida. Dios es vida en acción. La mejor manera de decir: “Te amo, Dios”, es vivir haciendo lo máximo que puedas. La mejor manera de decir: “Gracias, Dios”, es dejar ir el pasado y vivir el momento presente, aquí y ahora.

Si siempre haces lo máximo que puedas, una y otra vez, te convertirás en un maestro de la transformación.

jueves, 13 de julio de 2017

Los cuatro acuerdos- Capítulo 4: Tercer acuerdo: No hagas suposiciones

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada.

Tenemos millones de preguntas que precisan respuesta porque hay muchas cosas que la mente racional es incapaz de explicar. No importa si la respuesta es correcta o no; por sí sola, bastará para que nos sintamos seguros. Esta es la razón por la cual hacemos suposiciones. Hemos acordado que hacer preguntas es peligroso, y que la gente que nos ama debería saber qué queremos o cómo nos sentimos. Cuando creemos algo, suponemos que tenemos razón hasta el punto de llegar a destruir nuestras relaciones para defender nuestra posición. Hacemos todo tipo de suposiciones porque no tenemos el valor de preguntar.

Producimos mucho veneno emocional haciendo suposiciones y tomándonolas personalmente, porque, por lo general, empezamos a chismorrear a partir de nuestras suposiciones. Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos suposiciones y creemos que son ciertas; después, las defendemos e intentamos que sea otro el que no tenga razón. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento.

Hacer suposiciones en nuestras relaciones significa buscarse problemas. A menudo, suponemos que nuestra pareja sabe lo que pensamos y que no es necesario que le digamos lo que queremos. Suponemos que hará lo que queremos porque nos conoce muy bien. Si no hace lo que creemos que debería hacer, nos sentimos realmente heridos y decimos: “Deberías haberlo sabido”.

También hacemos suposiciones sobre nosotros mismos, y esto crea muchos conflictos internos. Por ejemplo, supones que eres capaz de hacer algo, y después descubres que no lo eres. Te sobrestimas o te subestimas a ti mismo porque no te has tomado el tiempo necesario para hacerte preguntas y contestártelas.

Imagínate tan sólo el día en que dejes de suponer cosas de tu pareja, y a la larga, de cualquier otra persona de tu vida. Tu manera de comunicarte cambiará completamente y tus relaciones ya no sufrirán más a causa de conflictos creados por suposiciones equivocadas.

La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Si no comprendes alguna, ten el valor de preguntar hasta clarificarlo todo lo posible, e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular. Una vez escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad.

Con una comunicación clara, todas tus relaciones cambiarán, no sólo la que tienes con tu pareja, sino también todas las demás. Actuar una y otra vez fortalece tu voluntad, nutre la semilla y establece una base sólida para que el nuevo hábito se desarrolle. Tras muchas repeticiones, estos nuevos acuerdos se convertirán en parte de ti mismo y verás cómo la magia de tus palabras hará que dejes de ser un mago negro para convertirte en un mago blanco.